El esfuerzo o la cuna; ¿cuál es mejor aliado en la educación?

 

¿Sabe lo que es la CRIANZA CONCERTADA?

Se trata de un concepto acuñado por la socióloga norteamericana Annette Lareau que hace referencia a la ventaja con que parten los niños de clase superior en la labranza de su porvenir.

Lareau ha constatado que los padres de las clases más altas ven en la educación de sus hijos una inversión a largo plazo, mientras que sus contrarios lo ven como la vía para que se independicen.

Esa diferencia no es baladí porque promueve una mayor implicación de los progenitores en las actividades extracurriculares de sus hijos. Sus padres suelen tener mayor formación y se esfuerzan por desarrollar en sus hijos destrezas más allá del horario escolar. Entre las habilidades más habituales que se fomentan en estas familias están el pensamiento crítico, el estímulo a hacer preguntas desafiantes o un uso más extenso y preciso del lenguaje. Todas estas circunstancias ponen el niño en la casilla de salida de una carrera profesional de éxito.

Lauren Rivera, en su libro Pedigree, presenta un estudio con profesionales de RR. HH. que desmiente aquello de que el éxito es producto del esfuerzo, al contrario, constata que es la cuna lo que más predispone a una vida holgada de adulto.

Otro sociólogo, Pierre Bordieu, afirma que los niños, desde muy pequeños, incorporan los hábitos de su clase social, como los valores o los estilos de interacción y conversación. Estos menores piden ayuda a los profesores con frecuencia porque están más acostumbrados a recibir apoyo. Los otros niños creen que es de débiles solicitar ayuda y eso los lleva a perder oportunidades de ampliar su aprendizaje.

Como dice Lauren Rivera, lo de la meritocracia es un mito. El sistema educativo no es más que el modo que encuentran las clases pudientes de perpetuarse.

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